Escribió sobre los riesgos de la IA y lo echaron del diario más importante del mundo por usarla


Un crítico literario perdió su lugar en el New York Times de una manera que difícilmente hubiera imaginado: lo atraparon usando la misma tecnología sobre cuyos riesgos él mismo había escrito.
Alex Preston, autor y periodista, colaboraba con el diario desde 2021. En enero de este año publicó una reseña del libro Watching Over Her, de Jean-Baptiste Andrea. Meses después, un lector avisó al Times que esa reseña se parecía demasiado a otra sobre el mismo libro publicada en The Guardian en agosto.
El diario investigó. Preston admitió que había usado una herramienta de IA para editar su borrador y que no detectó que el sistema había incorporado fragmentos de la reseña del Guardian antes de enviarlo.
Qué fragmentos generó la IA y cómo coincidían con la reseña original de The Guardian
Las similitudes eran concretas. La reseña del Guardian describía a un personaje como “el perezoso y maquiavélico Stefano”. En la versión del Times aparecía casi igual. El párrafo final de ambas reseñas también era notablemente parecido: las dos hablaban del libro como una declaración de amor a Italia, un país lleno de contradicciones, golpeado y milagroso.
El Times agregó una nota de los editores al pie de la reseña, reconoció el uso de IA y enlazó a la publicación original del Guardian. Luego anunció que Preston no volvería a escribir para el diario.
La ironía del caso Alex Preston: escribió sobre los riesgos de la IA y terminó afectado por su uso
Preston no era un desconocido en el tema. Además de sus colaboraciones literarias, trabajaba como asesor en una firma de inversión y había publicado un artículo sobre los riesgos y oportunidades de la burbuja de la IA.
Escribió sobre los peligros de confiar demasiado en la tecnología. Y fue esa misma tecnología la que lo dejó sin trabajo.
En un comunicado, Preston dijo estar “enormemente avergonzado” y pidió disculpas al Times, al Guardian y a la autora de la reseña original. Aclaró que no usó IA en ninguno de sus otros trabajos publicados.
Fuente: www.clarin.com



